Este sitio utiliza cookies, propias y de terceros, para dar un mejor servicio. Puedes leer más sobre nuestra política de cookies.

     ENTREVISTAS MIEMBROS

Reportaje GK Recycling : GSF

Foto 1

Graphene Synthetic Fuels SL (GSF) es una empresa con domicilio en Donostia dedicada al reciclaje químico de residuos poliméricos, tanto para la corriente de Residuo Solido Urbano (contenedor amarillo), como de residuos plásticos post-industriales, así como residuos plásticos mixtos y de fin-de-vida útil.

¿Cómo y cuándo nació el proyecto? ¿Qué os animó a orientar vuestra actividad a la economía circular?

El proyecto y la tecnología se desarrollan en Chile a finales del 2015. En ese tiempo se sabía poco del reciclaje químico y los plásticos representaban un problema más bien “local” en distintas partes del mundo. Fue en el año 2018 cuando China deja de importar residuos plásticos del resto del mundo y “despega” la industria del reciclaje químico con mayor interés.

Si bien desarrollamos la tecnología y prototipos durante el 2016 y 2017, decidimos implantar la tecnología en Euskadi a través de Graphene Synthetic Fuels a principios del 2018, siendo la primera empresa a nivel mundial que utiliza estos nano-materiales en un proceso de reciclaje químico avanzado.

¿Qué tipo de productos hacéis partiendo de la materia prima que utilizáis?

Los productos que resultan de nuestro proceso abarcan desde gases livianos utilizados como fuente energética, hasta fracciones de Naphtha para producción de Etileno, y compuestos “dopados” con nano-materiales para mejorar ciertas características mecánicas.

¿Cuál es el valor de vuestra organización como proyecto de economía circular? ¿Y cuál es el valor ambiental y social de vuestra organización?

GSF ha desarrollado una tecnología de reciclaje químico aplicando nano-materiales de producción propia para procesar residuos plásticos mezclados, y aprovechando nano-cobre para eliminar ciertos contaminantes.

Nuestro proceso modifica la dinámica del enlace carbono-carbono, formando nuevas cadenas, logrando producir una amplia gama de compuestos en un único paso. Una solución verdaderamente circular.

Nuestro proceso transformará la forma en que se desecha y/o recolecta el plástico, mejorando significativamente la vida de las personas que participan en el reciclaje de residuos plásticos. La mayoría de las tareas de personas que trabajan en la recolección de residuos, y el tratamiento de residuos son, en su mayoría desconocidas o no se comprenden completamente. Esto es especialmente cierto cuando se considera a los países en vías de desarrollo; allí, un relleno sanitario municipal puede emplear a cientos de trabajadores que, literalmente, clasifican toneladas de basura para recolectar pequeñas cantidades de productos reciclables (plásticos, latas, metales, etc.) para poder sobrevivir.

La percepción general es que el reciclaje "ocurre" cuando desechamos nuestros plásticos en un contenedor amarillo. Sin embargo, esto es solo el comienzo del ciclo y, aún en la UE, más del 70% de los residuos plásticos se envían a vertederos o se incineran. Varios estudios informan que el reciclaje mundial de plástico es alarmantemente bajo, oscila solo entre el 15% y el 25%.

 Los residuos plásticos que se envían a las plantas de incineración o que llegan a los vertederos contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero; por lo tanto, reducir la cantidad de plástico que llega a ambos tendrá un impacto positivo.

Además, podemos producir combustibles sin azufre (no “ultra-low sulfur”, más bien “zero-sulfur”) queman de forma más limpia, lo que contribuye a reducir las emisiones.

Finalmente, la capacidad de filtración de gases nocivos permite complementar los procesos, e incluso ampliar el campo de aplicación de nuestra tecnología a otras industrias.

¿Qué importancia tiene el I+D+i en vuestra organización?

La I+D+i es fundamental. Es un factor diferenciador y que genera ventajas competitivas de largo plazo. El hecho de poder fabricar ciertos nano-compuestos nos permite ser pioneros en procesar distintos tipos de polímeros, incluso mezclados entre sí, y lograr productos de calidad en un único paso.

Nuestra propuesta de valor es un proceso de reciclaje químico de bajo coste que a su vez permite que los transformadores de plástico y las empresas gestoras de residuos se vuelvan 100% circulares con respecto a los residuos de plástico que producen o gestionan.

Podemos ofrecer un complemento para el reciclaje mecánico con una solución ecológica de reciclaje químico.

¿Cuáles han sido vuestros principales logros de estos años?

Estamos enfocados en escalar e internacionalizar el proceso. Además, hemos logrado desarrollar nano-materiales que permiten eliminar ciertos contaminantes que se generan en las mezclas.

¿Qué pensáis que es necesario para que la economía circular se consolide, en general; y en Gipuzkoa, en particular?

Hemos analizado la red industrial y el ecosistema del País Vasco, y en particular el de Gipuzkoa. En un radio de 60 kilómetros contamos con todos los actores clave que se requieren para una empresa como la nuestra: empresas transformadoras de plástico, gestores de residuos, empresas de reciclaje, compradores de productos finales, laboratorios y centros de investigación de primer nivel internacional, además de un gobierno estable, sistemas legales y fiscales claros, y oportunidades de expansión dentro de la UE, entre otros factores. En suma, una región con una sólida e innovadora formación industrial. Todo esto es fundamental.

La producción mundial total de plásticos alcanzó más de 360 millones de toneladas en 2019. Sin embargo, se estima que solamente entre el 15% y el 25% de todos los plásticos producidos se reciclan, y se estima que más del 70% terminan en vertederos, con un estimado de +20 millones de toneladas de desechos plásticos que terminan en los océanos cada año, generando uno de los problemas ambientales más graves conocidos.

Nuestra empresa se ajusta claramente a los principios de la economía circular utilizando residuos plásticos como materia prima y otorgándole un valor económico y material, y está en total conformidad con el plan de acción de la UE para la economía circular.

Una "conciencia limpia" más amplia en Europa y en otros lugares impulsará el uso de combustibles más verdes y más limpios, tanto en la industria como en el transporte. La opción de un combustible más ecológico será una excelente opción para las empresas comprometidas con el medio ambiente y se ajusta a las políticas de la UE relacionadas con la reducción de las emisiones de CO2 y el protocolo de Kyoto.

La energía totalmente renovable (solar, hidroeléctrica, eólica, energía de las olas, entre otras) y los combustibles más limpios (“combustibles sintéticos”) resultantes de nuestro proceso de reciclaje químico podrán coexistir con éxito ya que esta segunda opción ayudará a resolver el problema crítico y masivo de residuos plásticos.

Avanzar hacia una economía circular real depende de todos los stakeholders, a nivel de Gobierno y marcos regulatorios, el tejido empresarial, los consumidores, etc.

En Europa se está exigiendo elevar el % de material reciclado en los productos, sin embargo, todavía no hay un marco regulatorio acorde a estas expectativas.

Por otro lado, la circularidad en temas relativos al plástico comienza en casa, en los países más avanzados en estos temas, los plásticos no van todos a un mismo “contenedor amarillo”, se pre-clasifican en casa.   Lo mismo podemos decir sobre el residuo plástico post-industrial.

Esto tiene claras ventajas en el resto del circuito, para ser eficientes en la gestión de residuos y lograr una economía circular sostenible.