COOKIES SETTINGS

This website uses cookies to help analyse how users use the website and to optimise its use, as well as cookies necessary for the proper functioning of the website.


Necessary Cookies

These are own cookies that are necessary for the normal operation of the Website and are always stored.

+ info



Analytics cookies

We use third-party cookies to analyse your use of our website. The information is collected anonymously. As they are not necessary for the operation of the website you can choose not to accept them.

+ info



Advertising cookies

We use Google Maps to display the location map. The use of Google Maps generates different cookies that are used to show you content that may be of interest to you.

+ info



This site uses its own and third-party cookies to provide a better service. You can read more about our cookies policy.

    

Academia de confección y patronaje Asun Domínguez

La academia de confección y patronaje Asun Domínguez está ubicada en el barrio de Amara

Photo 1

Breve presentación del comercio (actividad, localización…):

Somos una academia de confección y patronaje ubicada en la calle Gregorio Ordóñez, de Amara.

Formamos a personas interesadas en aprender a crear, arreglar y reciclar su propia ropa, promoviendo la cultura del "hazlo tú mismo".

¿Cómo y cuándo nació el proyecto?

Nació hace doce años como una apuesta personal por transformar mi carrera.

En aquel momento, muchos dudaban de que alguien quisiera invertir tiempo en coser existiendo ropa tan barata.

El tiempo nos ha dado la razón: miles de personas han pasado ya por nuestra escuela buscando una alternativa más consciente.

¿Qué relación existe entre tu proyecto y la economía circular? ¿Cuáles son tus principales acciones y los principales avances y logros de los últimos años, en términos de sostenibilidad?

Nuestra actividad es, lo opuesto al fast fashion.

Fomentamos el aprovechamiento de textiles para darles una nueva vida.

Actualmente, destaca nuestra colaboración con la asociación Iñurri: Tenemos el reto de confeccionar 100 cojines anatómicos para pacientes oncológicos utilizando excedentes de tela de nuestras alumnas.

¿Qué beneficios te aporta aplicar esas acciones de economía circular o sostenibilidad en tu comercio?

Principalmente, una enorme satisfacción humana y el fortalecimiento de nuestra comunidad.

Ver cómo las alumnas se vuelcan en proyectos solidarios, como el del cojín y anteriormente la creación de pañuelos y gorros para procesos de pérdida de cabello, genera un valor emocional que trasciende lo comercial.

¿Cuáles son las barreras o dificultades que encuentras a la hora de aplicar acciones de sostenibilidad en tu comercio?

En nuestro caso, no encontramos barreras operativas.

Cuando planteamos ideas con propósito y acciones concretas, la respuesta y el compromiso de la gente son inmediatos y entusiastas.

¿Cómo crees que podemos involucrar a más comercios guipuzcoanos a la hora de integrar la sostenibilidad en su negocio?

La sostenibilidad real debe ser, ante todo, rentable.

Para involucrar a más comercios, debemos educar al cliente en que el "precio justo" es lo único sostenible; lo "casi regalado" siempre esconde un coste ético o ambiental.

Mi apuesta es buscar el equilibrio: la donación y el compromiso social son maravillosos, pero la viabilidad económica del negocio es lo que permite que ese impacto positivo perdure en el tiempo.

¿Qué consejos o recomendaciones darías a otros comercios guipuzcoanos que estén interesados en aplicar prácticas sostenibles?

Es difícil dar consejos porque a mí también me cuesta saber cómo acertar, pero es importante hacer las cosas no solo por marketing.

La sostenibilidad debe ser una convicción.

Cuando se hace alguna acción auténtica, el cliente lo percibe y se convierte en tu mejor embajador.

Otras acciones que solemos hacer es regalar.

Un ejemplo: regalar las cosas que ya no necesitas (telas, perchas, cajas...) siempre hay alguien que las necesita y en lugar de sacarlas a la basura, se pueden regalar en la misma tienda.

El cliente se queda parado ante un cartel “SE REGALAN PERCHAS”. Pero es que realmente nos da pena tirar las cosas y la gente lo agradece y lo recuerda.